Que el portatil que mi padre me compró para mis estudios universitarios viniese sin sistema operativo causó que de golpe abandonase el ecosistema Windows. Un error en mi Asus Vivobook impedía que el instalador detectase el disco duro. Tras unos cuantos intentos decidí comprobar si un instalador de otro SO funcionaría, así que “investigué” que “flavour” de GNU/Linux sería funcional en las manos de un completo novato.

Mejor distro linux 2022.
Mejor distro linux novatos.
Mejor distro linux si no tengo ni idea.

Me decidí en el momento por Ubuntu Budgie y en apenas 5 minutos tenía un sistema funcional. Lo cual no significaba que supiera hacer nada más que en Windows; cambiar el fondo de pantalla, navegar Firefox y poco más. Instalar programas era algo que tenía que hacer desde la terminal, pero para mi la terminal era algo completamente nuevo y extraño. No la había habierto más de dos veces en todos los años de uso del portatil familiar compartido por miedo de romperlo. Pero ahora no tenía otra opción… bueno, seguir guías o comentarios de Stackoverflow. Teniendo ya cerca el comienzo de las clases, la universidad nos mandó un correo con una lista de los programas que necesitaríamos tener instalados en nuestros sistemas. Uno de ellos era Python. Yo vi eso y busqué mil maneras de “instalar” python, porque yo escribia en la terminal python3 y seguía en ese pozo oscuro. Esperaba que un programa abriese una pestaña y eso fuera python, lo que yo veía no se asemejaba a lo que me esperaba de un programa. Así que, siguiendo un articulo de los que a día de hoy tienen una autoría no humana, ejecuté algo como sudo rm python3 y me salté toda alerta del sistema. Y esta fue la primera vez que inutilicé mi instalación. Con suerte aún tenía el USB a mano para reinstalarlo, pero el susto me lo llevé. Para el curso siguiente instalé debian 12 con GNOME y aquí me quedaré por un tiempo.